¿Y eso de filosofar, qué es?

Ser filósofo es una cosa muy sencilla: es vivir dos veces despierto, es una vigilia en segunda potencia, y desde este segundo estado de vigilia, el anterior parece sueño. La vida del hombre ordinario, nuestra vida de todos los días, es verdaderamente sueño, comparada con la auténtica vida de filósofo. El auténtico filósofo tiene que gustar y probar todas las cosas, mas gustarlas catándolas y saboreándolas, relamiéndose con ellas.
Hay que ver la cantidad y calidad de cosas que la gente, aun la gente bien se traga sin saborear. Todo eso que se llama "Credos" : religiosos, políticos, axiomas, verdades evidentes, dogmas, tradiciones, no son sino listas de cosas a tragar por tragones profesionales, llámense como se llamen : científicos, filósofos, eclesiásticos.. Y esto no es una crítica : es un hecho respetable y hasta necesario para los pobres mortales, tan necesario como el estado de sueño.
Ponerse a creer es un ponerse a dormir el entendimiento y hay que saber creer bien como hay que saber dormir bien, para que los dos, sueño y creencia, sean vitalmente provechosos. Estar despierto en segunda potencia gasta muchísima más energía y es más peligroso que la vigilia de primera potencia. Todo eso de escepticismo, ateísmo, idealismo, herejía... son enfermedades de filósofos que no han podido soportar vitalmente esta vigilia de segunda potencia.
La mayoría de los mortales tiene un pánico terrible a este nuevo grado de vigilia que se llama filosofar. El miedo a las ideas, el miedo a pensar por cuenta propia es tan común que contamina a los mismos filósofos y les hace creer que ven visiones. Es relativamente fácil dar la vida por una idea, pero esos mismos que tan valientes son para dar su vida o regalar la del prójimo son incapaces de ser valientes contra tal idea y de examinarla serenamente.
La gente tiene prisas terribles de poseer lo que llaman verdad, de que haya alguien que les dé todo hecho, cuando la verdad es lo más inasimilable y mortífero que hay. Las verdades entre los mortales se encuentran, como los diamantes en las montañas, en soledad extraña, con aristas desgarrantes.
Vivir dos veces despierto, saber y saborear qué son las cosas, asimilar su verdad y la Verdad es estar notando la propia muerte, notar la limitación de su voluntad, de todo lo humano que es todo aquello que tenemos los hombres. Filosofar es un vivir muriéndose.

oOo

Hace dos o tres siglos, en la Universidad de Valladolid, coincidió que hubo un Rector que a la vez era obispo, y cuentan que comenzaba los grandes actos académicos diciendo: Eminentísimos teólogos, excelentísimos filósofos, ilustrísimos juristas, canalla vil de médicos y boticarios... En aquellos tiempos, los filósofos eran por definición excelentísimos. Ahora no, ahora el orden es otro: Eminentísimos físicos nucleares, canalla vil de poetas filósofos y teólogos. Aquí estamos, de manera que podemos decir que vamos en compañía de poetas y teólogos, en medio de la canalla vil.
El porvenir de los filósofos reside en que nos tomemos el trabajo de estudiar sociología, nos metamos en economía, en física y matemáticas y,  a través de ello, consigamos revertir la clasificación.

 

Juan David García Bacca 

tomado de la obra (Juan David García Bacca de A. García Larraz,  Galabary)

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